Tres trucos de IA que hicieron cambiar de opinión a Márk
Tres días antes era el escéptico. Ahora era él quien tenía algo que enseñar Tres días después de aquella tarde en el sofá, Réka estaba en la cocina preparando café cuando escuchó a Márk gritar desde el salón. "¡Réka! ¡Ven aquí ahora mismo!" No era un grito de alarma. Era un grito de los que significan que algo muy bueno acaba de pasar. Réka llegó al salón con la taza en la mano y encontró a Márk de pie frente a su portátil con una sonrisa de oreja a oreja que ella no le había visto en mucho tiempo. "Mira esto", dijo señalando la pantalla. Réka miró. Y se quedó sin palabras. Cuando el alumno supera al maestro El informe que Márk tenía que entregar llevaba semanas atascado. Era un análisis largo y complejo sobre tendencias del mercado tecnológico europeo. Cada vez que lo intentaba solo con la IA el resultado era genérico, superficial y lleno de datos que no terminaban de encajar. Hasta que probó algo diferente. "Le di mis propios documentos", explicó Márk...